El escritor nace o se hace: la verdad sobre cómo ser escritor

Hoy Tenemos un autor invitado, Javi Torres de México, lector incansable, y escribidor; comunicólogo e historiador. El es momento de dejaros con su entrada: El escritor nace o se hace: la verdad sobre cómo ser escritor

Cualquiera que escribe textos literarios podrá decir que es escritor, pero no cualquiera trasciende y es considerado como un gran escritor. ¿Será que sólo traspasan a las grandes ligas de las letras aquellos que tienen un don innato para la escritura? ¿O triunfan los que realmente toman en serio su trabajo, aunque carezcan de talento para las creaciones literarias? Esas interrogantes nos llevan a esta otra: ¿El escritor nace o se hace? Para responder a esas preguntas analizamos de manera breve la forma de trabajar de literatos de renombre como Ernest Hemingway, William Faulkner, Antón Chéjov, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, entre otros. Además, aquí decimos toda la verdad que deberías saber sobre cómo ser escritor.

Los puntos básicos que vamos a abordar son:

  • ¿El escritor nace o se hace?
  • Cómo ser escritor.

A partir de estos temas, irán aflorando otros, que también tratamos aquí.

Hago una pausa en el desarrollo del post para agradecer a la escritora Sandra el que me permita escribir en Munduky, una web muy leída y prestigiosa. Me enfrento a la crítica de los lectores de la también poeta, consciente que puedo salir raspado con el análisis que se haga de mi texto. Ese es el riesgo cuando algo llega a sectores más amplios. Pero, las críticas cuando son razonadas siempre enriquecen. Así que bienvenidas las opiniones.

Ahora sí, continuemos con los que nos tiene aquí:

El escritor nace o se hace: la verdad cómo ser escritor

El escritor nace o se hace: la verdad sobre cómo ser escritor

¿El escritor nace o se hace?

Esta es una pregunta difícil de responder, pues el talento natural para la escritura creativa no es algo que sea fácil de observar. En el canto, por ejemplo, no es complicado descubrir si alguien tiene o no capacidades para cantar. Es notorio cuando alguien, de manera natural, canta bien, y viceversa.

Pero en la escritura el talento, si es que lo hay, ni se ve ni se oye.

¿Pero qué es el talento?

Talento alude a una “persona inteligente o apta para determinada ocupación”.1

Partiendo de esa concepción es difícil distinguir cuando alguien tiene aptitudes para las creaciones literarias. Tan complicado es que a varios de los ahora reconocidos escritores en algún momento les dijeron que carecían de las capacidades para la escritura creativa. y que lo mejor era que se dedicarán a otra cosa, pues nunca triunfarían.

¿Quiénes recibieron críticas severas en el sentido de que no servían como escritores? Antón Chéjov, entre ellos. También Ernest Hemingway oyó palabras desconsoladoras sobre sus capacidades literarias . Esto lo vemos con más detalles enseguida.

¿El escritor nace o se hace?

Ernest Hemingway: la crítica mordaz que recibió cuando mostró el manuscrito de su novela Fiesta

Con las ganas de querer ser literato de grandes obras, Ernest Hemingway se puso a escribir la novela Fiesta, aunque en ese tiempo -cuenta el escritor- “tenía dificultades para escribir un párrafo”. Al terminar, entusiasmado mostró el manuscrito al novelista Nathan Asch, quien descalificó el texto:

¿Qué quieres decir con que has escrito una novela? Una novela, oh. Hem, eso será un libro de viaje.2

Cuenta Hemingway que, pese a esa expresión, Nathan no lo desalentó mucho y volvió a trabajar en la narración.

De hecho la reescribió.

¿El escritor nace o se hace?

Chejov, menospreciado como escritor

Antón Chejov, considerado uno de los mayores cuentistas a nivel internacional, de joven era menospreciado por la crítica literaria y por personas allegadas a él.

A los 26 años, y ya con cuentos publicados, Chéjov se quejaba del desprecio de que era objeto por parte de los literatos:

Tengo en Moscú cientos de conocidos, entre ellos dos decenas que escriben, y no puedo recordar ni a uno sólo que haya visto en mí a un artista.3

Esas apreciaciones hacia sus escritos, hicieron que el joven médico y escritor se considera a sí mismo como una “insignificancia literaria”.

Nadie veía en Chejov el talento literario.

Pese a ello, Antón Chejov no abandonó la actividad habitual de escribir. Y el tiempo y la calidad de sus textos narrativos se encargaron de colocarlo entre los más grandes cuentistas de todos los tiempos.

Dejemos a Chéjov ya, y recordemos una de las preguntas principales de este artículo: ¿el escritor nace o se hace?; para responder mejor, continuemos con el desarrollo.

Tenacidad en la escritura, una clave para ser escritor

Las historias de los literatos encumbrados están repletas de esfuerzos constantes por escribir bien. No soñaron con ser escritores y se tumbaron en hamacas a esperar que les llegara la inspiración.

Antes de ser reconocidos como literatos, habían practicado durante años la escritura. Ernest Hemingway y el latinoamericano Gabriel García Márquez habían sido reporteros, oficio, donde, como sabemos, se escribe diario y se aprende a redactar con la mayor economía de palabras, pero con precisión.

Antón Chéjov, por su parte, antes de que el mundo lo reconociera como uno de los grandes cuentistas, escribía de 2 o 3 horas en el día, sin contar el tiempo que por las noches practicaba la escritura.

La historia del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway está ligada a la práctica de la escritura cotidiana, también. Los años como reportero en los periódicos Kansas City Star y Toronto Star Weekly, sin duda, lo entrenaron para, después, escribir obras memorables como las novelas Fiesta y Por quién doblan las campanas.

Ya reconocido como uno de los grandes escritores, Hemingway continuó con una rutina ligada al trabajo constante de la escritura.

Se levantaba muy temprano. Y escribía desde las 6 de la mañana hasta el mediodía, de pie, como le gustaba hacerlo. Consumía un buen tiempo en corregir lo que había escrito.

Todos los días reescribo hasta el puno en que dejé el día anterior. Cuando todo esta terminado, naturalmente lo reviso. Así se tiene otra oportunidad de corregir y reescribir, dijo en aquel tiempo.4

El también Premio Pulitzer corregía demasiado sus textos. Incluso, antes de quedar satisfecho con el final de Adiós a las armas, reescribió la última página 39 veces.

Por su parte, William Faulkner reescribió 5 veces El sonido y la furia. Cuenta el escritor que no le satisfacía cómo la historia era contada por los personajes del relato, pese a intentarlo con denuedo.5

Correcciones y reescrituras de los textos forma parte quienes intentan una buena narrativa. Estas actividades son indispensables en la búsqueda de una buena narrativa.

Quienes escriben saben el arduo trabajo que se requiere para tratar de redondear el relato. Esta joven escritora, por ejemplo, reescribió varias veces una obra, hasta que logró darle un toque más perfecto.

El trabajo y la disciplina en la escritura están ligados a los literatos de renombre, como hemos expuesto aquí. ¿Pero entonces, el talento natural para la escritura, si es que lo hubiera, no cuenta? Los creadores no confían nada en ese don natural.

Esta es la apreciación al respecto de Ernest Hemingway:

El don más esencial para un buen escritor es tener un detector de mierda incorporado, a prueba de golpes. Ese es el radar de un escritor, y todos los grandes escritores lo han tenido.6

Un detector de mierda debe poseer un buen escritor para oler todo lo que no sirve en el texto literario. Pero ese detector de mierda, del que habló Hemingway llega con la práctica constante de la escritura y del conocimiento y dominio de las técnicas narrativas.

99 por ciento de trabajo, para ser escritor: Faulkner

Otro de los escritores que han trascendido, William Faulkner, confiaba más en el ejercicio habitual de la escritura, que en el talento.

La clave para que alguien se convierta en un buen novelista, en un buen escritor, de acuerdo a Faulkner es esta:

“[Se requiere] noventa y nueve por ciento de talento… Noventa nueve por ciento de disciplina… Noventa y nueve por ciento de trabajo”. 7

En otras palabras, aunque alguien tuviera mucho talento para la escritura, no puede confiar el logro de buenas obras literarias en ese don, sino en el arduo trabajo del oficio de escribir.

En otros términos, el escritor se hace, no nace.

Mario Vargas Llosa considera que no tiene talento literario

Uno de los escritores contemporáneos, Mario Vargas Llosa, pese a haber obtenido el Premio Nobel de Literatura, tampoco se cobija en el talento, pues considera que no lo tiene.No tengo talento natural, me cuesta trabajo escribir, cada vez me cuesta más […], me cuesta un trabajo enorme. El practicar tantos años la literatura no me ha dado más facilidad, más seguridad […];

cuando comienzo una historia tengo la misma inseguridad, esa especie de indefensión que sentía cuando escribía mis primeros textos.8

El escritor se hace, no nace

A los escritores que han trascendido, y cuyas obras tienen muchos lectores, los distinguen las siguientes características:

  • Escriben varias horas diarias
  • Leen mucho
  • Se han ejercitado durante mucho tiempo en la escritura
  • Corrigen demasiado
  • Reescriben sus escritos la veces que sean necesarias
  • Consideran que no tienen talento para la escritura
  • Confían en el duro trabajo de escribir, más que en el talento.

Los casos de los literatos expuestos aquí dan indicios de que el escritor no nace, sino que se hace en el transcurso de la práctica.

Ninguno considera que el reconocimientos como grandes escritores se haya originado por el talento para la creación literaria, sencillamente porque consideran que carecen de ese don.

¿Qué es lo que los ha convertido en buenos escritores?

La constancia en el ejercicio de la escritura, la lectura de buenas obras literarias. la reescritura -a veces hasta el cansancio- de sus textos.

El escritor se hace, no nace con ese don.

Esta afirmación debería hacernos saltar de la silla, por la certeza de que podemos ser escritores que produzcamos obras literarias que perduren. Pero debemos trabajar duro para lograrlo. No basta el deseo de querer ser literato. ¿Cuántas horas escribes diario? Si quieres ser escritor y no escribes por lo menos 1 hora diaria, estás perdido. Si no lees, tampoco conseguirás el objetivo de dominar el arte de escribir. Recuerda lo que han dejado ver en el intertexto los literatos: El escritor no nace, se hace.

Cómo ser escritor

Si estás aquí es casi seguro que buscas como ser escritor. Ya vimos que para lograr excelentes obras literarias cuenta demasiado la disciplina. Disciplina para escribir diario, leer mucho, corregirlos textos y reescribirlos cuantas veces sean necesarias.

Nadie ha dicho que ser un buen escritor sea algo fácil. Al menos los escritores de renombre no han expresado tal cosa. Todos coinciden en que se requieren muchas horas de trabajo para dominar el arte de escribir. Así que si deseas ser escritor y no quieres invertir mucho tiempo en el oficio de la escritura, sería mejor que optaras por otra actividad, pues el el ejercicio de de escribir demanda tiempo, constancia y pasión.

No se trata de escribir como por obligación, sino por gusto. Quienes escribimos, disfrutamos al hacerlo; aunque también nos cansamos. Somos humanos, con la diferencia que amamos escribir. Y ese gusto por la escritura nos empuja a redactar diario. El reconocimiento vendrá después. No escribas solo por vanidad del reconocimiento.

Si no sientes la atmósfera narrativa donde se desenvuelven tus personajes, mejor dedícate a otra cosa. Si no miras a tus personajes, como si fuera un video que corriera en tu imaginación, y solo escribes por escribir, sería mejor que te pusieras vender palomitas u otra cosa. La escritura demanda pasión. Y cuando la tienes, no sientes que las horas caminen mientras escribes.

¿Que debo leer para ser escritor?

Si damos por sentado que el escritor no nace, sino que se hace, entonces también debemos trabajar en el otro ángulo: Leer, y mucho. Pero reconocidas obras literarias. Aquí una pequeña lista, como inicio:

Asimismo, si quieres ser escritor debes leer, entre otros, a los siguientes literatos:

  • Mark Twain. Una de sus obras considerada como la gran novela americana es Las aventuras de Huckleberry Finn. A este literato, William Faulkner lo llamó el padre de la literatura americana.
  • Gustave Flaubert. Una de las obras más leídas de este escritor francés: Madame Bovary
  • Stendhal. Uno de sus libros: Rojo y negro.
  • Iván Turguénev. Una de sus obras: Memorias de un cazador.
  • León Tolstoi. Escritor ruso. Sus libros más famosos: Guerra y paz y Ana Karénina.
  • Fiódor Dostoievski. Las obras principales de este escritor ruso son: Crimen y castigoLos hermanos Karamázov, y El idiota.
  • Antón Chéjov. Gran cuentista ruso. Recomendables es este volumen de sus Cuentos completos.
  • Guy de Maupassant. Literato francés. Entre sus obras están: Bola de seboEl horla,La máscaraLa Vendetta y La mano desollada.
  • William Shakespeare. Sus obras más conocidas: Romeo y Julieta,
    Hamlet y El sueños de una noche de verano.

Lectura análitica Pero la lectura de las obras de estos y otros grandes escritores debe ser analítica. No vamos a leer para pasar el tiempo, sino que vamos a tratar de buscar las estrategias utilizadas por cada literato para lograr que el lector siga leyendo. Esto nos dará ideas sobre cómo podemos lograr excelentes narraciones

Cómo se hace un escritor, los puntos esenciales:

  • Escribir diario
  • Leer mucho
  • Corregir el texto
  • Reescribir
  • Publicar

Como ser un escritor

Escribir diario

Escribir todos los días es una de las claves en el proceso de cómo ser escritor. Hay que escribir de cualquier cosa pero hay que ejercitar la escritura. La rutina habitual de la escritura sirve de preparación para, después, lograr buenas obras narrativas o poéticas.

Leer mucho

Escribir todos los días no basta para ser literato. Hace falta leer mucho. Sobre todo, son recomendables las lecturas de buenas obras literarias que han perdurado en el tiempo. Lee, de preferencia, las obras que han dado fama a los escritores galardonados con el Premio Nobel de Literatura. También, son recomendables los libros de narrativa y poética que han perdurado en el tiempo, aunque sus autores en vida no haya sido reconocidos.

Leer con ojos de escritor

Decíamos líneas anteriores que si buscamos ser escritores no debemos hacer una lectura pasiva de las obras narrativas o poéticas. Debemos estar atentos en la lectura para descubrir los recursos que el autor ha puesto en práctica para hacernos sentir las vivencias de los personajes, para hacernos saltar con algún pasaje narrado; debemos encontrar la forma cómo estructuró la trama para lograr que el lector siga leyendo. Este tipo de lectura es una gran escuela para ser escritor. Ernest Hemingway confesó que él aprendió con la lectura de las obras de varios creadores, entre los cuales están: Flaubert, Stendhal, Tolstoi, Chéjov, Dostoievski y Shakespeare.

Corregir el texto

La corrección del texto, es una práctica habitual que deberían tener quienes deseen ser escritores. Si, por ejemplo, alguien trabajara en un cuento u otro tipo de narración, al retomar la escritura del relato, debería corregir lo que estuviera mal o no encajara muy bien en el texto.

Y al concluir el cuento o el relato, debe volver a la lectura del texto para meterle más correcciones. Siempre que volvemos a nuestro escrito, por lo general, encontramos expresiones o escenas que ameritan corregirse.

Reescribir

Debemos buscar que las obras sean lo más perfectas posibles, aunque la perfección en literatura no exista. Párrafos o incluso páginas enteras debemos reescribirlas, hasta que consideremos que el relato es casi perfecto. Recuerda que, por ejemplo, Ernest Hemingway corrigió hasta 39 veces la última página de su novela Adiós a las armas.

Publicar

El escritor escribe, aunque no lo confiese, para que lean sus obras. Algunos dicen que no les importa si los leen o no, pero en el fondo, me atrevo a pensar, desean que sus escritos sean leídos.

Para que un escritor consiga que sus obras sean leídas por un amplio núcleo de lectores, debe publicarlas, por supuesto. Cuando el lector se apropia de lo expresado por el escritor, o le da su propia interpretación al texto, la obra literaria cumple su objetivo de transmitir sensaciones o ideas.

Otras características a considerar en el proceso de cómo ser escritor

Quien busque cómo ser escritor, además de cumplir con los puntos esenciales abordados líneas antes, tiene que ser:

  • Observador
  • Disciplinado
  • Insatisfecho
  • Buen redactor

Observador

Los buenos escritores son buenos observadores. Observan los gestos, la forma de hablar, tips muy distintivos y otras características de determinadas personas. Muchas veces, sus personajes son creados con esas características muy peculiares que notaron en las personas observadas.

Si quieres ser un buen escritor, entonces tienes que ser observador. Tal vez, ese mendigo que deambula por las calles y que carga ese montón de latas sobre sus ropas mugrientas puede encarnar al personaje de tu relato. O quizá, la vecina que camina arrastrando el pie izquierdo sobre su bota de piel carísima, podría ser el personaje de uno de tus cuentos.

Observa mientras camines, trabajes, platiques o hagas cualquier otra actividad. Observa a todas horas.


Disciplinado

Los buenos escritores son disciplinados. Escriben, por lo general, todos los días, no de vez en cuando, o solo en vacaciones. Se imponen horarios para escribir. Y escriben porque les agrada hacerlo.

Si buscas cómo ser escritor tienes que ser disciplinado para escribir con regularidad.

Insatisfecho

Muy pocas veces el buen escritor está satisfecho con la primera versión del relato escrito; siempre le queda la sensación de que algo no está bien. Y vuelve al relato, a trabajar en él. Y quizá aún no quede satisfecho en la forma como estructuró o finalizó la historia. Es casi seguro que estará inconforme por algo. Esa insatisfacción con el texto es lo que incita al escritor a perfeccionar lo más que pueda la narración.

Buen redactor

Quienes aspiren a ser escritores tienen que redactar bien. Digamos que saber acomodar las palabras en el orden correcto en la frase es algo esencial para poder escribir literatura. Quienes no sepan redactar, difícilmente lograrán transmitir bien las ideas en un texto narrativo. De modo que si quieres ser literato, es primordial que sepas escribir bien. Podrías leer este artículo, donde se dan útiles sugerencias para tener una buena redacción.

Últimos comentarios

Los escritores de obras literarias reconocidas no han fincado el éxito en el talento para la escritura-que, como hemos visto, no consideran tenerlo-; han logrado buenas narraciones con el trabajo constante y duro de la escritura. Con esto, concluimos queel escritor se hace, no nace con ese don. Esta expresión debería servir de aliento a quien busque cómo ser escritor, pues si esfuerza por escribir diario, leer mucho y reescribir las veces necesarias un escrito, podrá lograr buenos textos narrativos o poéticos.

Fuentes citadas:

1 <https://dle.rae.es/?id=YzSnsTL>, fecha de consulta, 6 de julio de 2019.

Confesiones de escritores. Los reportajes de The Paris Review, prólogo de Luis Chitarroni, traducción de Mirta Rosenberg, Buenos Aires, El Ateneo, 1996, p. 98, [en línea], <https://es.slideshare.net/JorgeMedina113/confesiones-deescritoresluischitarronicomppdf?from_action=save>, fecha de consulta: 6 de julio de 2019.

3 Chéjov, Anton, Consejos a un escritor, [en línea], <https://www.guao.org/sites/default/files/portafolio%20docente/Consejos%20a%20un%20escritor.%20Anton%20Chejov_0.pdf>, fecha de consulta, 6 de julio de 2019.

Confesiones… op.cit. p. 46.

Ibid, p.89.

Ibid, p. 104.

Ibid, p. 40.

8 Cruz, Juan, “Mario Vargas Llosa: ´No tengo talento natural. Me cuesta escribir”, en El País, 24 de octubre de 2005, [en línea], <https://elpais.com/cultura/2015/10/22/babelia/1445520280_937768.html>, fecha de consulta, 9 de julio de 2019.

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